Los frutos de conocer y practicar el Focusing
- Lourdes Ortíz Berrios
- hace 14 minutos
- 3 min de lectura

Por: Gladys Concepción
Psicóloga
Profesional del Focusing en entrenamiento
Conocer el Focusing ha sido una experiencia que me está llevando a relacionarme conmigo de una manera diferente. Me doy cuenta de que paso mucho tiempo tratando de entender todo desde la mente, buscando respuestas rápidas o intentando resolver lo que siento con lógica. Sin embargo, en este proceso estoy aprendiendo que mi cuerpo también tiene respuestas que merecen ser escuchadas. El trabajo está en dejarlo hablar o aprender a escucharlo sin que medie la mente.
Uno de los conceptos que más llama mi atención fue el despeje de espacio. Esta práctica me ayuda a darme cuenta de que puedo reconocer las situaciones que me preocupan sin cargar con todas al mismo tiempo. Es como poner cada asunto frente a mí, darle un lugar y notar que yo soy más que mis problemas. Esa simple diferencia me hace sentir más ligera y con mayor claridad para conectar con lo que realmente necesita mi atención en ese momento que es el encuentro conmigo misma y llenarme de mi amor para poder proseguir con identificar las sensaciones de mi cuerpo.
El centramiento en el Focusing es ese momento en el que hago una pausa, respiro y vuelvo a mí. Es dejar por un momento el ruido de afuera y también el de mis pensamientos para estar presente. No significa que todo desaparezca o que deje de sentir preocupaciones, sino que encuentro un lugar de calma desde donde puedo observar lo que ocurre dentro de mí sin apresurarme a cambiarlo. Esto se tiende a hacer antes del despeje de espacio.
Otro aprendizaje muy valioso ha sido comprender lo que significa lo implícito. Entendí que dentro de mí existe mucha información que todavía no tiene palabras, pero que sí se expresa a través de mi cuerpo. No todo lo importante puede explicarse inmediatamente. A veces hay algo que solo se siente, como una intuición, una incomodidad o una sensación difícil de describir. Aprendí a confiar en que, si le doy tiempo y espacio, esa experiencia poco a poco puede revelar su significado.
La sensación sentida h sido probablemente el descubrimiento más interesante para mí. Antes pensaba que identificar una emoción era suficiente, pero ahora entiendo que hay una forma más profunda de escucharme. La sensación sentida es esa percepción corporal que reúne todo lo que viví o estoy viviendo respecto a algún evento o situación. No es solo tristeza, miedo o alegría (sentimientos o emociones); es una sensación (calor, frío, presión, hormigueo etc) que contiene una experiencia completa que se siente en el cuerpo y que, cuando la acompaño con paciencia y curiosidad, empieza a transformarse y a ofrecerme nuevas comprensiones.
Al finalizar este curso siento que no solo aprendí una técnica, sino que estoy aprendiendo una manera diferente de estar conmigo misma. ¡Se ha convertido en un desafío para mí!
Me llevo la importancia de hacer pausas, escuchar mi cuerpo, confiar en su sabiduría y permitirme descubrir lo que todavía está implícito dentro de mí.
Estoy comprendiendo que no siempre necesito tener todas las respuestas de inmediato. A veces basta con detenerme, respirar, hacer espacio y escuchar con amabilidad. Creo que este aprendizaje puede ayudarme no solo en mi vida personal, sino también en mi trabajo, porque mientras mejor aprendo a escucharme, más capacidad tendré para acompañar a otras personas en su propio proceso de descubrirse y comprenderse.